
Leido el de Plagio el secuestro de Melina, de Hernan Migoya y Joan Marin.
Tengo que decir que no he leido muchas cosas de Migoya, (Un tipo que me cae fenomenal, con el que alguna vez he compartido en el lejano pasado alguna cerveza, aunque a veces su rollo polemista me parece a ratos brillante y otras absurdo ) pero lo que leí antaño mayormente a través del Vivora el Kunfunkiyo, Arsesino y chorradas así completamente olvidables no me gustaban casi ni una migaja, tampoco he leido sus "polemicos" libros aunque hay uno que no me acuerdo como se llama con portada de Bagge y ilustraciones de muchos autores que me encantaría echarle un ojo, pero tengo que reconocer que el tebeo de Olimpita con el mismo dibujante o este de Plagio me ha encantado en todos los aspectos, ayuda mucho que uno también tiene al igual que Migoya un amor/pánico dificil de definir por la ciudad de Lima (Lima la horrible) en ella sientes el peligro y se ven las injusticias a cada palmo de terreno que pisas (y eso que Migoya y su señora por lo que veo/leo se mueven habitualmente que no siempre más por la zona pija y bonita de la ciudad, muchisimo más vigilada y cuidada que por la zona donde yo me movía habitualmente cuando he estado por allí, pero a su vez estas zonas pijas no estan exentas de corrupción a raudales y peligro ya que los rateros de la zona donde yo me movía solian bajar a estas otras zonas al olor del dinero) pero a la vez sientes la genialidad de estar en un lugar absolutamente distinto a de donde procedes y sobre todo el cariño, hospitalidad y la entrañable forma de ser del pueblo peruano y dentro del caos y las multiples marcianadas con las que te encuentras que unas veces te producen escojone y las más arqueamientos de cejas variados acompañados de una extraña sensación de melancolía encuentras belleza y una vitalidad que ya la quisieramos por estos lares y que en mi caso me hacen cada vez que regreso a España, desear volver cuanto antes allí.
Todo esto está muy bien contado y documentado (Incluyendo infinidad de expresiones de la forma de hablar típica del Limeño que me han traido no pocos gratos recuerdos) por los autores en esta interesante y muy valiente historia sobre el desagradable y a ratos Pepegoterizado secuestro de una bella joven peruana que tiempo despues pasaría a ser su esposa.
Chapeau por Migoya y chapeau también por Marin que se nota que ha realizado un tremendo trabajo de documentación para las localizaciones (incluso viajo allí para empaparse de la esencia peruana y tomar fotos de los sitios por donde transcurre la acción)
Mención aparte merecen los extras, con extractos de los informes policiales y las declaraciones en el juicio etc... y también sorprendido con el metodo de trabajo de esta feliz pareja artística Migoya se curra unos bocetos indicativos (Muy buenos por cierto, no recordaba que Migoya también supiera dibujar) Marin los mejora, depura y da su forma definitiva, y luego nuevamente Migoya añade los diálogos.
Muy recomendable.
Saludos